Lecturas Domingo 1 de Junio - 9ª Semana del Tiempo Ordinario
“No por decir Señor , Señor…”

Primera Lectura:
Lectura del libro del Deuteronomio 11, 18.26-28
Graben estas palabras en lo más íntimo de su corazón. Atenlas a sus manos como un signo, y que sean como una marca sobre su frente. Yo pongo hoy delante de ustedes una bendición y una maldición. Bendición, si obedecen los mandamientos del Señor, su Dios, que hoy les impongo. Maldición, si desobedecen esos mandamientos y se apartan del camino que yo les señalo, para ir detrás de dioses extraños, que ustedes no han conocido.
Palabra de Dios.
Salmo: 31 (30), 2-3.3-4.17.25.
Salmo 31(30),2-3.3-4.17.25.
Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me vea defraudado! Líbrame, por tu justicia
inclina tu oído hacia mí y ven pronto a socorrerme. Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo,
inclina tu oído hacia mí y ven pronto a socorrerme. Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo,
porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme.
Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia;
Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor.
Segunda Lectura:
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Romanos 3, 21-25.28
Pero ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la Ley y los Profetas:
la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no hay ninguna distinción:
todos han pecado y están privados de la gloria de Dios,
pero son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención cumplida en Cristo Jesús.
El fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, gracias a la fe. De esa manera, Dios ha querido mostrar su justicia:
Porque nosotros estimamos que el hombre es justificando por la fe, sin las obras de la Ley.
Palabra de Dios.


















