Senén Rodríguez - Oración en el Espíritu de Asís 2.008
ORACIÓN EN EL ESPIRITU DE ASIS 2.008
“Cultura de paz, para una enseñanza primaria universal”
2º Objetivo de desarrollo del Milenio de la ONU
Celebramos de nuevo este año la oración en el “Espíritu de Asís”, el pasado día 19 de octubre, siguiendo el ejemplo del Papa Juan Pablo II, que hace 22 años, el 27 de octubre de 1.986, celebró en Asís, cuna de San Francisco, con representantes de las doce principales religiones del mundo. Una propuesta para recorrer caminos de encuentro, de diálogo, de amistad y solidaridad, con el deseo de lograr armonía y paz en el mundo.
Años más tarde, reunidos nuevamente en Asís, en Enero del año 2.002, fijaron un compromiso común, elaborando conjuntamente, un Decálogo, para construir entre todos la paz, desde un respeto y colaboración mutuo.
Este decálogo, juntamente con la Declaración de una ética mundial proclamada por el segundo Parlamento de las Religiones del Mundo, el 5 de septiembre de 1993 reunido en la ciudad de Chicago, EE UU, establecen una ética común y un compromiso necesario para la supervivencia de la humanidad, con una conciencia responsable de las religiones, en un respeto y colaboración mutuo por la paz y el progreso de todos los pueblos de la tierra.
Celebramos la oración en el Espíritu de Asís”, hermanos de la Familia Franciscana y simpatizantes, con miembros de otras religiones cristianas, Iglesias Evangélica Española, Rvdo. Alfredo Abad, Ortodoxa Griega, Rvdo. P. Rogelio Sáez, Ortodoxa Rumana, Rvdo. P. Teófilo Moldovan, Las Misioneras de la Unidad, y de la Comunidad Musulmana Sufí de Madrid Persépolis, D. Ahmad Taheri y un grupo de este grupo cultural. También estaba prevista la participación de La Comunidad Judía de Madrid con Dª. Matilde Barnatan, pero acababan de celebrar el Yom Kipur (conmemoración judía del Día de la Expiación o Perdón), estaban en la semana de Sucot y les coincidía con otro acto que tenían programado en Cabanillas del Campo – Guadalajara, no pudiendo asistir esta vez, si bien me expresaron su sentir y que en espíritu estaban unidos a nosotros. Recordamos su emotiva participación en la anterior Oración.
Presidio la celebración Fray Juan Antonio Fernández, Ministro Provincial de Terciarios Capuchinos de España, que llegó directamente para la celebración desde Godella (Valencia), donde el día anterior, sábado 18, inició el Año Jubilar Amigoniano, con motivo del 75 aniversario de la muerte de su fundador, el religioso capuchino y obispo valenciano, Luís Amigó.
Al comienzo nos ilumino la Palabra de Dios contenida en el Libro del Levítico 19, 11-18 “No hurtaréis; no mentiréis ni os defraudéis unos a otros. No juraréis en falso por mi nombre… Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. A continuación el Evangelio de San Marcos 10, 13-15 “Dejad a los niños que vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos.” Y con la Sura 94 del Corán “…después de la tribulación, esfuérzate al máximo, y vuelve hacia tu Señor buscando con anhelo”.
Centramos la celebración en los Objetivos de desarrollo del Milenio fijados por la ONU para 2.015, desde una Cultura de Paz. Recordamos que el año pasado tomamos como base el primer objetivo: Erradicar la pobreza extrema y el hambre en el Mundo. Este año, seguimos el orden, con el segundo objetivo: Lograr la enseñanza primaria universal, Velar porque, para el año 2.015, los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.
La Paz verdadera sólo es fruto de la Justicia. Queremos Paz y convivencia en la que cualquiera pueda vivir en plenitud su condición de ser humano. Justicia basada en la preferencia por el desposeído y excluido.
Esperamos que con el ánimo y colaboración de todos, se logre que se cumplan estos objetivos. No obstante se detectan y se ponen de manifiesto los obstáculos que actualmente existen y es necesario salvar.
La cultura dominante, hoy en el mundo, se estructura en torno de la voluntad del poder que se traduce como voluntad de dominación de la naturaleza, de las personas, de los pueblos y de los mercados. En esta cultura, el militar, el banquero y el especulador valen más que el poeta, el filósofo o el santo. En los procesos evolutivos de la sociedad no se crean mediaciones para una cultura de paz.
Esa cultura ha gestado en todos los tiempos, la guerra como forma de solución de los conflictos. La lógica que impera en el mundo es la competencia y no la cooperación, por eso, genera permanentemente desigualdades, injusticias y violencias.
A esa cultura de violencia hay que oponer la cultura de la paz. Es necesario y urgente formarnos en una cultura de paz y cooperación, porque las fuerzas de la destrucción están amenazando, por todas partes, el mínimo pacto social sin el cual retornamos a niveles de barbarie.
Al lado de estructuras de agresividad, tenemos capacidad de afectividad, compasión, solidaridad y amor. Es urgente que desarrollemos estas fuerzas para conseguir dar un rumbo más positivo a la historia. Toda demora es insensata y perjudicial.
Rescatando una antigua tradición, vemos en el cuidado la esencia del ser humano. Sin cuidado él no vive ni sobrevive. Todo precisa de cuidado para continuar existiendo. El cuidado con toda la Creación, representa una relación amorosa con la realidad. Donde rige el cuidado de unos hacia otros, en una interdependencia, desaparece el miedo, origen secreto de toda violencia.
La cultura de la paz comienza cuando se cultiva la memoria y el ejemplo de figuras como Gandhi, Mons. Helder Cámara, Martin Luther King, Mons. Julián García Hernando y otros.
Hemos de comenzar por nosotros mismos. Cada uno establece como proyecto personal y colectivo la paz como método y como meta, trabajar porque todos los hombres y mujeres de la tierra tengan acceso a la educación, sobre todo en la infancia, cuando el ser humano es más débil.
Más de trescientos millones de niños y niñas, según la O.I.T. , entre cinco y catorce años, son obligados a trabajar, a veces en unas condiciones tan duras que muchos adultos no soportarían. Jornadas interminables de trabajo hacen que muchos niños y niñas abandonen la escuela de forma prematura y, lo peor de todo, a morir antes de haber cumplido los veinte años.
Se obliga niños y niñas, también entre 5 y 14 años, a ser soldados en 28 países. Hoy día hay, oficialmente, 300.000 niños combatientes en el mundo. Reclutar niños y niñas soldado es una práctica habitual en el seno de muchos conflictos en todo el mundo. En algunos, se han agotado los adultos en edad de combatir: sólo quedan niños.
Se calcula, en la ONU, que en todo el mundo se obliga anualmente a más de un millón de niños/as a prostituirse, se les compra y vende con fines sexuales o se les emplea en la industria de la pornografía infantil. Es una industria multimillonaria donde los niños ingresan por la fuerza o mediante engaños, se les priva de sus derechos, de su dignidad y de su infancia.
Las mujeres que han recibido educación tienen acceso a más oportunidades económicas y participan más activamente en la vida pública. Cuando son madres, tienden a tener hijos más sanos, que tendrán más probabilidades de asistir a la escuela. Todos estos beneficios son necesarios para romper el círculo vicioso de la pobreza.
Para alcanzar este objetivo será preciso intensificar enormemente los esfuerzos en este sentido en el África subsahariana, Asia meridional y Oceanía principalmente.
Cultura de paz, cultura democrática y cultura de derechos humanos no pueden separarse y ello nos conduce a una cultura de desarrollo solidario para todos.
Que Dios Misericordioso nos dé un corazón de paz, actitud de escucha y empeño decidido, para que uniendo el esfuerzo de todos, avancemos en la construcción de un mundo más fraterno y justo, donde los niños y niñas sean respetados y desde la infancia, como personas libres, puedan formarse y decidir libremente su futuro, con la solidaridad, cuidado y colaboración de todos y no se den nunca más las situaciones de violencia y explotación a la que actualmente muchos están sometidos.
Senén Rodríguez Menéndez



















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