Revolución en Birmania
La ‘revolución azafrán’ pone a Birmania sobre el mapa.
Desde hace un mes, los monjes budistas lideran las manifestaciones que en Birmania piden más libertad. Las protestas pacíficas y su represión han visibilizado un conflicto en el que la comunidad internacional no acaba de intervenir.
Silvia Torralba / Redacción Canal Solidario (01/10/2007)
Una quincena de personas muertas y más de 300 detenidos. Es el balance de las protestas pacíficas que, desde hace más de un mes, encabezan los monjes budistas en Birmania. El régimen militar del país, que gobierna desde hace 18 años, ha sacado al ejército la calle, ha ocupado monasterios para impedir que los monjes salgan a protestar y está cerrando cibercafés para impedir que la población utilice la Red para mandar fotografías e imágenes sobre lo que pasa en el país. Éstas son algunas claves del conflicto:
>> El motivo de las protestas. El 14 de agosto el Gobierno birmano subió más de un 60% el precio de la gasolina, dobló el precio del diesel y quintuplicó el del gas natural. Como consecuencia, muchas personas no pueden pagar el autobús para ir a trabajar ni alimentos básicos como arroz y huevos. Los manifestantes también piden la puesta en libertad de los presos políticos y más libertades.
>> 45 años de régimen militar. Birmania no tiene un gobierno democrático desde hace décadas. La actual Junta Militar llegó al poder en 1988, derrocando otro régimen dictatorial y anunciando elecciones libres. Personalidades como Aung San Suu Kyi formaron nuevos partidos políticos pero justo antes de los comicios fueron detenidos por la Junta. Desde entonces, numerosas ONG han denunciado las violaciones de derechos humanos por parte del Gobierno, como el uso de niños soldados en el Ejército. Sólo en Birmania oriental, 3.000 aldeas han sido destruidas.
>> Revolución ‘azafrán’ y periodismo ciudadano. Birmania no vivía unas movilizaciones tan intensas desde 1988 cuando, como ahora, hasta más de 100.000 personas tomaron las calles y fueron reprimidas duramente por el Ejército. Lo que diferencia a las manifestaciones de ahora es que muchos ciudadanos aprovechan las nuevas tecnologías para hacer llegar fotografías y vídeos sobre lo que ocurre. Blogs como Moemaka Media recogen fotos de las protestas (como las de abajo), aunque cada vez es más difícil informar porque el Gobierno ha cerrado cibercafés, hace que la conexión a Internet sea muy lenta y ha cortado líneas de teléfonos móviles.

>> Movilización internacional. A los monjes budistas que hace un mes empezaron a manifestarse se sumó la población birmana y, desde hace días, ciudadanos de todos el mundo y organizaciones sociales también llevan a cabo iniciativas de apoyo. Amnistía Internacional organizó este fin de semana concentraciones en varias ciudades españolas y activistas de 21 países hacían hace unos días una huelga de hambre de 24 horas en solidaridad con el pueblo birmano. En Internet, la iniciativa Avaaz.org te invita a firmar una carta al Consejo de Seguridad de la ONU y al Gobierno chino para que intervengan en el conflicto, y listas de distribución como la de Oil Watch llamaban estos días a vestir con camisetas rojas-naranjas para apoyar a los monjes que lideran las movilizaciones. Desde hace tiempo, también por Internet varias campañas piden no ir de turismo a Birmania para no apoyar al régimen militar y recogen firmas para pedir a la editorial de las guías de viaje Lonely Planet que retire su guía sobre este país en señal de protesta.
>> Los intereses de la comunidad internacional. El enviado especial de la ONU, Ibrahim Bambari, ya se encuentra de visita en Birmania y ha podido reunirse con la líder opositora y premio Nobel Aung San Suu Kyi, aunque no con el líder de la Junta Militar, el general Than Shwe, ni con su número dos, el general Maung Aye. Tampoco hay de momento ninguna resolución unitaria por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas porque Rusia y China han bloqueado todas las acciones argumentando que no hay peligro de inestabilidad internacional. ONG como Amnistía Internacional, Médicos sin Fronteras y el International Crisis Group piden resolver el conflicto de manera diplomática e instan a la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), China e India a hacer de mediadores. Estos dos países tienen intereses económicos en Birmania y acuerdos sobre petróleo y gas.
>> El símbolo de Aung San Suu Kyi. En los últimos 18 años, esta activista por los derechos humanos ha pasado casi 12 años bajo atención domiciliaria. Su orden de detención debía haber expirado el 27 de mayo de 2007, pero dos días antes las autoridades de Myanmar la renovaron por un año más, denuncia Amnistía Internacional. Numerosas campañas internacionales piden su liberación. >> Miles de personas exiliadas. Sólo en Malasia, Acnur tiene constancia de la existencia de 31.000 refugiados birmanos, aunque la cifra podría ser mayor. Ahora, y desde la distancia, todos siguen con expectación las manifestaciones que encabezan los monjes budistas. “Seguirán marchando hasta que consigan la democracia. Si esta vez no lo consiguen, Birmania no tiene esperanza”, señala Raymond Saw Kyat Htoo, miembro de la minoría étnica birmana de los karens y exiliado desde hace cuatro años.
Más información: Campaña por los derechos humanos en Birmania en castellano Organizaciones por los derechos humanos en Birmania
Global Voices da información actualizada sobre el conflicto
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